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ESPERANDO A ULISES, NI UN PASO ATRÁS

Los ciudadanos de este país llevamos muchos años vagando ideológicamente como Ulises, buscando nuestro destino, tratando de encontrar la casa común, ese lugar que el astuto griego ansiaba: Itaca.

Esa es una casa para el encuentro, es el lugar del buen gobierno, la república del bien común, es el espacio deseado para la igualdad y la afinidad de ideas. Itaca es el anhelo.

Imagen Blog

En la búsqueda de las ideas que nos lleven a una sociedad igualitaria, hemos conocidoCiclopes de un solo ojo que querían acabar con nosotros, hemos oído el canto de las Sirenas, pero fuimos astutos como Odiseo y supimos no dejarnos engatusar por el canto dulce y embaucador de las sirenas seductoras, luchamos contra la Esfinge, subimos a la montaña con Sisifo cumpliendo condena, no nos dejamos encantar por la magia de Circe, salimos del laberinto del Minotauro para no perder el camino y la razón, escapamos deLemnos al saber de la codicia, no olvidamos el pasado por más que lo intentara Calipso. Siempre hemos estado en la búsqueda.

Ahora estamos por llegar a Itaca. Esta vez, tras vagar muchos años en busca del bien común, podemos conseguirlo. Este viaje nos ha enseñado que este no es el final, Y como dice Lluis Llach recordando al poeta Kavafis sabremos y debemos seguir:

Más lejos, siempre más lejos,
más lejos, del mañana que ya se acerca.
Y cuando creáis que habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.
La sabiduría adquirida estos años nos ha enseñado que la búsqueda del camino nos ha hecho fuertes, y que los caminos son anchos, estrechos, sinuosos, agrestes, empinados, cortos, largos. Pero sabemos dar dos pasos adelante para poder dar un paso atrás. Esta vez si se puede, sabemos ir por el camino, lo hemos recorrido muchas veces.

Durante estos días de lucha electoral me he preguntado: ¿de que hablamos cuando hablamos de amor?. Sabemos que hay amores platónicos, difíciles, egoístas, desprendidos, correspondidos, no correspondidos, sabemos que hay sexo con amor, sexo sin amor, sabemos que hay hasta desamor. ¿De que hablamos cuando hablamos de amor?. Hablamos de la divergencia que produce escuchar y entender al otro. Hablamos de la libertad, igualdad y fraternidad. Hablamos de justicia. Las mas de las veces hablamos del amor sin entender la verdadera naturaleza del amor. ¿Qué movió a Ulises a volver a Itaca y a Penélope a esperar su llegada?. Seguramente la consecución del bien común.

Muchas otras veces todo se ha quedado en palabras huecas, pero hoy es el momento de actuar, sin dejar de hablar, debemos desembarcar en Itaca, rescatar a Penélope y cambiar de rumbo. Ahora es el momento de hacer política, de preparar el siguiente viaje, de seguir buscando la utopía.

Más lejos, tenéis que ir más lejos
de los árboles caídos que os aprisionan.
Y cuando los hayáis ganado
tened bien presente no deteneros..
Y cuando estaréis liberados
volved a empezar nuevos pasos.

Es el momento de construir un discurso, de aplicar ese discurso y no dar un paso atrás.

Es el momento de expulsar a los pretendientes de Itaca, esos pretendientes que apelaron a la engañosa idea de la responsabilidad individual, que querían acabar con la voluntad popular como fuerza política y económica en la sociedad para reemplazarla por un conjunto de individuos o emprendedores que compiten entre sí por su propio interés, que son el paradigma de la Codicia, que representan lo que Hannah Arendt llamó la banalidad del mal.

Esos pretendientes que obligaron a la sufrida Itaca a aplicar una política fiscal que desplazara la carga impositiva de los más ricos a los menos pudientes y glorificaron una nueva cultura del éxito medida por la propiedad y basada en la desigualdad.

Esos pretendientes, que miden el bienestar o la infelicidad de las sociedades de acuerdo con el bienestar o la infelicidad de los mercados, están a punto de ser desenmascarados y ser expulsados para siempre de Palacio; son los que piensan que la sociedad es próspera porque lo dicen los datos y las cifras, que creen que la educación ahora va bien o mal según lo que diga el informe PISA, esos enloquecidos pretendientes han cambiado la lógica filosófica por la lógica del emprendedor, palabra mágica que nadie sabe qué quiere decir exactamente. Ulises desembarca en Itaca para enseñarnos a pensar, a filosofar a martillazos como diría Nietzsche.

No contaban que la condena a vagar sin rumbo tenía final. El astuto Odiseo enderezo el rumbo, sabía que para ganarse la vida era necesario depender de lo que se sueña, se sabe y lo que se puede hacer. El aprendió a renovarse, crecer, fluir, amar, trascender la prisión del ego, estar activamente interesado, mandar obedeciendo, confluir, dar. Pero esta sabiduría tiene como requisitos previos la independencia, la libertad y la presencia de la razón crítica.

La verdad es que los ciudadanos y ciudadanas no sabemos hacia dónde vamos, pero la nave va y el rumbo esta marcado por la voluntad popular. Más lejos, cada vez más lejos. Ulises el astuto nos conduce y Penélope teje las velas de la nave.

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