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SEGUIMOS RODANDO EL MUNDO. Teatro Arbolé – 40 años (1979-2019) de Esteban Villarrocha

La cultura para el artista es un servicio,
para el Estado una obligación
y para el pueblo un derecho

LO QUE APRENDÍ VIVIENDO

Cuatro décadas dedicados y empeñados en construir y vivir del oficio (Titiritero), cuatro décadas recorriendo caminos, parando en lugares alejados de nuestra sede actual en el Parque del Agua y compartiendo inquietudes con gentes de distinta lengua y muy diversas procedencias; pero siempre estando cerca y compartiendo los procesos de aprendizaje con las escuelas. Cuatro décadas dedicados al teatro de títeres, cuatro décadas creando una cosmogonía en torno a la educación, la cultura y los títeres, cuatro décadas constatando que la educación es el comienzo de la cultura y la cultura es la continuación de la educación, cuatro décadas trabajando para difundir la Cultura y lo mejor de todo es que aún aprendemos.

Fachada Sala Actur de Teatro Arbolé
Teatro Arbolé en el Actur

Este teatro de títeres siempre ha partido de la tradición para llegar a las vanguardias, siempre ha intentado investigar lo conocido para introducirse en lo desconocido. Nos hemos hecho mayores construyendo un oficio, pero siempre hemos procurando viajar ligeros de equipaje pero inquietos para comprender lo nuevo y lo antiguo. Nuestro lema es y será, mientras ejerzamos este oficio:

viajar ligero para llegar compensado.

Componentes de Teatro Arbolé

Son muchas las historias contadas (53 espectáculos) y recibidas, muchos los espectadores que nos han visto, algunos nos conocen de cuando eran pequeños, y ahora, que volvemos a vernos, son abuelos y abuelas, padres y madres; multitud son ya las funciones realizadas en estos años (Son más de 8000 representaciones); y, ya se sabe, todo avance cuantitativo es un avance cualitativo, al menos, en eso confiamos, creemos y constatamos todos los días al comenzar la función. Lo que puedo asegurar es que todo lo aprendimos viviendo.

Teatro con publico en TEatro Arbolé

Teatro Arbolé ocupa hoy un lugar que transciende el ámbito aragonés, prueba de ello son las continuas giras por España y América Latina. Asimismo, el Teatro del Parque del Agua Luis Buñuel en Zaragoza (nuestra sede y sala de exhibición actual) es referente, no solo por sus programaciones para público familiar, también tienen un reconocimiento importante sus ciclos musicales y de Teatro para público adulto. Su proyecto didáctico, "La Escuela a Escena", es modelo para muchas compañías y su escuela de teatro para niños y niñas se consolida, como una verdadera escuela de espectadores.

Escuela de Teatro Arbolé

Mientras todo esto sucede seguimos publicando libros en papel, seguimos rodando el mundo y mantenemos la ilusión del primer día, aunque ahora somos más sabios y por lo tanto menos imprudentes.

En estos años hemos pasado de la ingenuidad ácrata de los inicios a la construcción tangible de un sueño. En este tiempo hay muchos días, meses, años, con momentos difíciles, y otros, con muchas satisfacciones, pero lo mejor y lo que nosotros más valoramos, quizá sean los miles de aplausos conseguidos, las miradas inquietantes y ávidas de sorpresa de los espectadores que acuden a nuestras representaciones.

Esta es nuestra razón de ser.

Conmemorar un aniversario es de alguna manera hacer recuento, mostrar lo aprendido y exhibir el viaje, eso es lo que pretendemos en este 2019. Consolidar nuestro proyecto y reafirmarnos en nuestro compromiso social exhibiendo lo aprendido, lo vivido con pasión, sin dejar de reconocer, como decía nuestro paisano Goya, que aún aprendo.

ANIVERSARIO 40 AÑOS Teatro Arbolé

Sabemos que la historia es una herramienta de doble filo, pero nosotros somos y ejercemos de titiriteros y como decía John E. Varey.

Los títeres son un verdadero arte popular, y la historia de un arte popular está escrita en el fondo de la mente del pueblo y no en los libros de los eruditos.

Por lo tanto, nuestras reflexiones no pretenden escribir ni hacer la historia.

Hacemos recuento, pero no para almacenarlo sino para que siga vivo en los escenarios de todo el mundo.

EL COMPROMISO

Lord Byron dejó escrito:  "Quien no ama las marionetas no merece vivir". Una frase extremada de un extremado poeta. Pero creemos que se queda corto con su afirmación. En realidad, quien no ama las marionetas no es que no merezca vivir; es que ya está muerto. Quien no se haya dejado seducir alguna vez por la ingenuidad del espectáculo titeril es que nunca ha tenido ilusión, nunca ha estado vivo.

Francisco Porras

El Teatro Arbolé en su 40 cumpleaños, quiere volver a renovar el compromiso que adquirió, desde su primera representación con el público al que ha tratado de ser fiel y del que ha recibido muchas satisfacciones, y del que todavía aprende. Renovar el compromiso es una obligación que nos permite seguir construyendo oficio. Compromiso que se reafirma en sus colecciones de libros para títeres y de autores de literatura dramática aragonesa, que hoy viajan por el mundo dejando memoria escrita del quehacer de los autores de teatro para niños y grandes. Compromiso que nos lleva a insistir y a creer que el Teatro es alimento necesario, porque creemos que el arte bien empleado, bien entendido, siempre es saludable.

Teatro ARbolé de Zaragoza

En estos cuarenta años hemos estado en continua Campaña de difusión Cultural, entendida como un compromiso que tiene un único y ambicioso objetivo, conseguir que el espectador sea feliz, al menos, mientras dure el espectáculo, y en su recuerdo se guarde ese momento único que se produce en la representación. En estos años el concepto de tiempo libre y ocio ha variado y vivimos una sociedad que concibe el ocio como entretenimiento y no como formación y uso cultural. Este devenir nos hace estar constantemente alerta a los cambios sociológicos y de consumo cultural y nos obliga a reafirmar éticamente nuestro compromiso con una sociedad que permita el acceso universal a la cultura.

Campaña Escolar de Teatro Arbolé

Teatro Arbolé actualmente es un lugar de producción, exhibición (30 años programando), formación y documentación que lentamente, en el transcurso de estos cuarenta años, se ha convertido en referente del Teatro para niños y niñas en España y América Latina (especialmente del teatro de títeres).

Teatro Arbolé es una institución referente que tiene un compromiso con la sociedad y que concibe su trabajo como un servicio público.

30 Años programando Teatro Arbolé

MIRAR ATRÁS PARA SEGUIR ADELANTE

Ya no debemos reescribir la leyenda de los títeres, aquellos andariegos de antaño que recorrían el mundo con la sandalia polvorienta de su propio pie. Ya apenas quedan carromatos con brujos, con pajes insólitos, con princesas cuyo rostro está enmarcado en una gran marcha oval de fresas machacadas. Ya apenas quedan aquellos canes que ladraban a la luna en las estrelladas noches de las aldeas y los pueblos, cuando una función se edificaba como un sortilegio inesperado a la intemperie. No obstante, los titiriteros no han muerto. cada vez son más, aunque como los monjes o los artistas clandestinos pertenecen al reino de los miniaturistas... Los titiriteros reducen el mundo, lo simplifican y lo tornan más asequible.

Antón Castro

Mirar hacia atrás, recordar las gentes, los personajes que han rodeado este maravilloso mundo del teatro de títeres. Sin olvidar a nadie, a ningún personaje, a ningún titiritero, músico, acróbata o payaso, tener presente el recorrido constante alrededor del mundo, recordar los lugares que nos enseñaron a viajar ligero para llegar compensado. Tras cuarenta años en los caminos sinuosos del Teatro queremos exponer lo que queda en la memoria, y esta habita, sin duda, en nuestro repertorio.

EL REPERTORIO

Una compañía estable de Teatro crea un repertorio que mantiene y renueva constantemente. Tener un repertorio, es trabajo difícil, porque es el repertorio lo que define a una compañía. En el repertorio está su vida, sus éxitos y sus fracasos, sus anhelos artísticos y su ideología. En el repertorio están las gentes que dejan su impronta, está la existencia del hecho artístico. En el repertorio están las anécdotas, los viajes, las ideas y los compromisos.https://i1.wp.com/www.estebanvillarrocha.com/wp-content/uploads/2019/02/Repertorio-de-Teatro-Arbolé-.png?resize=625%2C494

El repertorio en el mundo del títere se crea no solo por las técnicas utilizadas (muchas y muy variadas), también por las personas que lo elaboran y lo hacen posible en el escenario. En algunos casos el repertorio se realiza para un personaje (es el caso de Pelegrín), en otras responde a necesidades vitales, ideológicas ó educativas. Siempre está en constante movimiento, el repertorio crece y se trasforma. El repertorio es la tarjeta de visita de una compañía de teatro, es lo que llena la maleta, lo que nos mantiene vivos, lo que nos sirve para construir el oficio.

En nuestro caso el repertorio ha estado siempre (con algunas excepciones) dedicado a los niños y niñas; ha crecido a lo largo del tiempo llegando a ser amplio y diverso. Una vez leímos que la vida era corta pero ancha y a esta frase nos hemos agarrado para construir nuestro repertorio.

Son ya 53 las producciones realizadas por esta compañía y la mayoría de sus producciones siguen en repertorio.

Construir para exhibir, exhibir para vivir, vivir para dejar memoria, este es el camino que tomó Arbolé hace 40 años y que mantiene vivo en sus actuaciones, programaciones y publicaciones. Es un bien muy valioso.

EL TEATRO ARBOLÉ Y LOS TÍTERES DE CACHIPORRA

Acaso fuera mejor desterrar enteramente de nuestra escena un género expuesto de suyo a la corrupción de los ciudadanos. Acaso deberían desaparecer con él, los títeres y matachines, los pallazos, arlequines y graciosos de baile de cuerda, las linternas mágicas y totilimundis, y otras diversiones que, aunque inocentes en sí están depravadas y corrompidas por sus mismos accidentes. ¿Porque de qué serviría que en el teatro se oigan sólo ejemplos y documentos de virtud y honestidad, si entre tanto, levantando su púlpito en medio de una plaza, predica don Cristóbal de Polichinela su lúbrica doctrina a un pueblo entero, que con la boca abierta oye sus indecentes groseras? Mas si pareciese duro privar al pueblo de estos entretenimientos, que por baratos y sencillos son peculiarmente suyos, púrguese a lo menos en cuanto puede dañarle y abatirle. La religión y la política claman a una por esta reforma.

Don Gaspar Melchor de Jovellanos, en su Memoria para el arreglo de la policía en los espectáculos y diversiones públicas.

Pelegrín de Teatro ARbolé

Los títeres de cachiporra son un genero titeril que nos llega a nosotros en ese ir y venir constante por el mundo: donde encontramos a Don Cristóbal en España, a Punch y Judy en Inglaterra, a Guiñol en Francia, a Don Roberto en Portugal, a Polichinela en Italia y a Pelegrín en Aragón, que no son sino distintas caras de un mismo personaje, que en cada lugar ha tomado las peculiaridades locales, pero con un innegable tronco común.

Son varias las claves del género:

La participación y el diálogo con los espectadores, el ritmo trepidante, a veces frenético, de los muñecos, el efecto catártico de la cachiporra y un contenido netamente subversivo de la realidad y la cotidianidad.

La cachiporra vuelve a ser un elemento de juego, una manera de entrar en una travesura escénica, que nada tiene que ver, ni con un sentido justiciero, ni con un ánimo moralista, ni con una apología de la solución de los problemas con la violencia; sino con una sátira tan grotesca y distorsionada que es imposible extrapolarla a la realidad, y que por un momento nos libera de ella.

Una vez soñó Pelegrín que con solo una obra podía vivir siempre. El comenzaba en un lugar del mundo a dar la vuelta, entre montar y montar tenía para casi 18 años hasta llegar de nuevo a ese lugar, y para entonces el público infantil era otro, eran los hijos de aquellos para los que había mostrado su obra por primera vez.

Era una gran idea pero nos impedía crecer y ampliar la compañía. Empezamos a cambiar los planes de Pelegrín y llamamos a otros personajes, a otros actores, a otros directores, a otros escenógrafos, a otros técnicos, a otros productores y gerentes y fuimos construyendo el repertorio, además de construyendo un equipo estable de trabajo.

Siempre nos ha motivado la búsqueda de la tradición, por eso nuestros títeres de cachiporra y Pelegrín han sido vitales en la trayectoria de Teatro Arbolé. Ha sido lugar de formación y aprendizaje. Un teatro popular que enseña e insinúa las claves del teatro del futuro.

Qué mal nos hubiera ido si se le hace caso a Don Gaspar Melchor de Jovellanos.

LAS TÉCNICAS SON HERRAMIENTAS PARA CONTAR HISTORIAS

Usamos diferentes técnicas titiriteras, duplicamos, cuadriplicamos personajes, aumentamos en número, mezclamos muñecos y actores, interpretamos, nos acercamos a la danza, al clown, etc., y ya se sabe: todo avance cuantitativo es un avance cualitativo y viceversa. Hoy tenemos un enorme repertorio que va desde el teatro popular (nuestros títeres de Cachiporra) a la reflexión que implica un teatro para y por la educación, aunque esto siempre suena a pedante, nosotros pensamos que es necesario entretener y divertir además de reflexionar pensar y generar espacios libres y críticos que contribuyan al proceso educativo.

Estamos a favor de la escuela y queremos ser herramientas de apoyo.

Muchas son las técnicas que utilizamos en favor del hecho dramático y son los títeres en sus diferentes manifestaciones los que nos motivan a la hora de construir historias. Después de tantos años de viaje hemos empezado a comprender la verdadera naturaleza de los títeres en el hecho artístico y su valor en la concepción general del espectáculo. Hemos incorporado el espacio sonoro como algo esencial, aprendemos a imaginar espacios construido con la luz, le damos valor a las texturas, las formas, los colores, aprendemos y evolucionamos constantemente.

Pero siempre nos han importado los contenidos, el cómo contar las historias, el cómo imaginar lugares, el cómo exagerar situaciones; adaptar los cuentos clásicos ha sido una de nuestras tareas, sin maniqueísmo, siguiendo el esquema clásico del teatro: planteamiento, nudo y desenlace. Siempre hemos querido hacer historias comprensibles que ayuden a trasformar y mejorar el mundo.

Acercarnos a lo esencial y huir de lo superfluo.

Teatro Arbolé, después de tantos años en este oficio del Teatro, consolida su proyecto y ofrece diferentes líneas de trabajo para el fomento de las Artes Escénicas, creemos que diversificar y acumular experiencia es necesario para afrontar los retos actuales. Los tiempos están convulsos y ahora más que nunca debemos aferrarnos a nuestro oficio (el de titiriteros), con la intención de generar actividades que provoquen una ocupación del tiempo de ocio que contribuya a educar en valores. En definitiva, generar un ocio inteligente sin renunciar a principios y estéticas.

LA SALA DE EXHIBICIÓN ESTABLE – TREINTA AÑOS PROGRAMANDO

Teatro Arbolé en estos años, sobre todo desde que abrimos la nueva sede en el Parque del Agua, se ha consolidado como un espacio lleno de vida, un lugar para enseñar a convivir a través de la cultura desde el respeto, la tolerancia y la solidaridad, además de normalizar y consolidar la exhibición de las artes escénicas para la infancia y la juventud, y fomentar y potenciar la creación y formación de públicos.

Premio Jose Sacristan en Teatro ARbolé

La Sala fue un sueño que a veces nos genera pesadillas, pero que ha permitido consolidar el proyecto y nos hace mantener una enorme independencia a la hora de crear y de consolidar una cultura del ocio distinta e inteligente.

Muchas han sido las compañías que nos han visitado en estos 30 años programando (más de 300 compañías), de todo tipo, mayoritariamente agrupaciones que utilizan los muñecos como forma de expresión. Muchas gentes de diferentes pareceres e ideologías pero compartían una misma visión del oficio.

40_aniverario de Teatro Arbolé

Son muchas las historias contadas y recibidas en estos años, también son innumerables los artistas que nos han visitado y todos tenían un empeño:

generar un ocio inteligente.

Este ha sido y será el leitmotiv constante de este teatro. Aquí en la Sala Arbolé tratamos de hacer verdad la frase que da comienzo a este artículo:

"La cultura para el artista es un servicio, para el Estado una obligación y para el pueblo un derecho".

La encontramos en la puerta de un teatro en América Latina y ha sido guía para construir el proyecto que ahora, tras 40 años, compartimos con artistas y ciudadanos. Servicio, obligación y derecho.

EL PROYECTO DIDÁCTICO

En Teatro Arbolé estamos convencidos de que hay que crear un público exigente que en un futuro demandará la presencia continuada y normalizada de la actividad escénica en nuestra sociedad, esta es la tarea fundamental de nuestro Proyecto Didáctico.

Este es uno de los aspectos fundamentales que se han consolidado a lo largo de estos 40 años, nuestro Proyecto Didáctico dentro de "La escuela a Escena", proyecto que busca la complicidad con los educadores, tratando de poner en valor la educación y los procesos formativos como herramientas al servicio de la cultura.

Proyecto_Didáctico_de_Teatro_Arbolé

El lenguaje teatral es sin duda una más de esas herramientas educativas necesarias para la apertura cultural de la escuela. Las actividades complementarias en horario lectivo, generan convivencia, transmiten conocimientos y fortalecen los valores que actualizan el compromiso social.

https://i0.wp.com/www.estebanvillarrocha.com/wp-content/uploads/2019/02/Proyecto-Didáctico-La-Escuela-a-EScena.png?resize=625%2C123

Con el teatro se viaja al firmamento, se viaja en el tiempo, se conoce el significado del silencio, se acepta la incertidumbre de la vida, se mezclan lenguajes, se dejan fluir símbolos, se construyen los sueños personales, se afirman los derechos propios, se reconocen los derechos de los otros, de todos los otros.

Matilde Callari Galli en el "Il nido e il teatro"

PARA SER HISTORIA DEL TEATRO

Como cualquier rama del conocimiento, la Historia es una herramienta y una herramienta se puede usar para construir o para destruir. Conseguir que se razone en el terreno de la historia es difícil, porque son territorios minados por una serie de elementos irracionales. Mis maestros me enseñaron que lo importante es que un historiador enseñe a la gente a pensar por su cuenta, no a contarle la verdad, sino a hacerle desconfiar de todas las verdades adquiridas, estimular a que las gentes piense por su cuenta. Este es lo que hace con sus representaciones Teatro Arbolé en estos 40 años. Hacemos historia, que duda cabe, pero hacemos historia para compartir: cuéntalo tú, cuéntalo a otros.

Queremos con los títeres estimular y favorecer un mundo mejor.

Durante estos 40 años hemos tratado de estar presentes en los movimientos sociales que pronosticaban cambios y mejoras, avances y retrocesos, siempre oyendo lo que la sociedad decía. En estos 40 años hemos compartido ideas y opiniones con unos, hemos discrepado con otros, pero hemos aprendido a entender todas las opiniones, con el paso del tiempo nos hemos hecho más tolerantes.

 Hoy creemos que el Teatro nos ha permitido comprender mejor al diferente.

Los muñecos nos han enseñado a tratar de entender al contrario, a abrir el abanico de nuevos y viejos lenguajes artísticos, a no empecinarnos. El universo titiritero que nos permite manipular los muñecos nos ha hecho crecer en esta historia del teatro que contiene formas de expresión dispares y contrapuestas. Hacer historia no era nuestro fin, ni nuestro objetivo, de artesanos pasamos a artistas, sin proponérnoslo. La historia de esta compañía y de este teatro ha sido nuestra vida y la de muchos y muchas que pasaron, compartieron y se fueron o se quedaron.

Reitero: cuéntalo tú, cuéntalo a otros.

Los muñecos sí que hacen historia, los titiriteros no, y sus representaciones se guardan en el subconsciente colectivo de los pueblos.

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Monsieur Guiñol:
Público, respetable público. La Historia de los muñecos hasta la fecha...
Maese Trotamundos:
Hasta qué fecha, si yo no tengo edad. Yo no envejezco. Tengo los mismos años que cuando...
Monsieur Guiñol:
Pero Historia sí que tienes, has recorrido el mundo en carromato, tren, avión.
Maese Trotamundos:
¡Eso sí! La Historia... María Los cabellos.
Monsieur Guiñol:
Como iba diciendo: La Historia de los muñecos hasta la fecha, ha sido la historia de la lucha de clases
Pelegrín:
¡Que vamos a clase!
Maese Trotamundos:
¡No! Pelegrín, que a Guiñol le ha dado por ponerse melancólico. María los cabellos.
Monsieur Guiñol:
Lo que pasa es que vosotros no tenéis Conciencia de clase.
Pelegrín:
¡Consciencia! Yo no, yo soy un inconsciente sin subconsciente.
Maese Trotamundos:
¡Qué dices Guiñol! María los cabellos...
Monsieur Guiñol:
¡Bueno, es inútil! Comencemos...

Sirva este diálogo imposible para reiterar nuestro compromiso con el tiempo pasado, presente y futuro. Hacemos historia sin querer hacerla. El teatro es efímero, muere cuando acaba la representación pero sus actores, sean humanos o muñecos, objetos o sombras, permanecen en el recuerda del espectador que ha compartido en asamblea la representación. El espectador anónimo sí que hace historia. El teatro debe acelerar el pensamiento crítico, que no es otro que el que nos proporciona a la vez los medios para pensar el mundo tal y cómo es y tal y como podría ser. Este es nuestro oficio. Y os recuerdo que el Teatro es el único lugar donde antes de entrar te avisan de que todo lo que va a pasar es mentira.

Cómo decía mi añorado Josep Fontana: lo importante es que un historiador enseñe a la gente a pensar por su cuenta, no a contarle la verdad, sino hacerle desconfiar de todas las verdades adquiridas, estimularle a que piense por su cuenta.

Por eso, una vez más, y no será la última:

¡Público, respetable público! La función va a comenzar.

Apéndice

PELEGRIN Y TEATRO ARBOLÉ

Saludo a Don Cristóbal, el andaluz, primo del Bululú gallego y cuñado de la Tía Norica de Cádiz, hermano de Monsieur Guignol de París, y tío de Don Arlequín de Bérgamo, como a uno de los personajes donde sigue pura la vieja esencia del teatro.

Federico García Lorca

 

Pelegrín de Teatro ArboléPara Teatro Arbolé hablar de Pelegrín es hablar de nuestra historia, son más de 4.000 las representaciones que este personaje popular ha protagonizado con la compañía, ha viajado por medio mundo y sigue siendo un personaje vivo.

Sabemos que son más de 800.000 los espectadores que lo han visto en los escenarios durante estos 35 años que lleva con nosotros.

Las Aventuras de Pelegrín continúan. Esta es su historia:

Desde la primavera de 1983 Pelegrín comparte andanzas con nuestra Compañía.

Él ha protagonizado una buena parte de los espectáculos que Arbolé ha dirigido a los niños, que han correspondido a esta dedicación con lo mejor que podían hacer: salvándolo del olvido.

La recuperación de Pelegrín como personaje tradicional del teatro de títeres es más obra suya que nuestra. Nosotros supimos de él hace ya unos años en un pueblo de la Navarra oriental. Quién nos lo "presentó", dijo haberlo conocido por los vecinos valles aragoneses. El lugar de su aparición, y su propio nombre, Pelegrín, nos hace suponer que fue en el trazado aragonés del Camino de Santiago donde nació o, al menos, dónde se quedó.

Muchos miles de niños de ahora conocen ya a este personaje, al que muchos conocieron en el pasado, y esperamos que en el futuro también muchos niños sigan disfrutando de las aventuras, las desventuras, el ingenio, la torpeza, el valor, el miedo, las verdades y las mentiras de este viejo héroe del teatro de títeres más popular. Ahora que Pelegrín ha vuelto queremos que se quede.

LA HISTORIA DE PELEGRÍN

No existe unanimidad en cuanto a los orígenes de este popular personaje. Si para algunos estudiosos el linaje de Pelegrín procede del legendario rey Peleo, otros asocian el nombre con peregrino, el que va de un lado a otro, o con tener ideas «pelegrinas».

Aunque existen antiguas representaciones del intrépido Pelegrín que nos lo sitúan en los albores de la Historia, no tenemos noticia escrita de este personaje hasta el siglo XVII. En la famosa crónica del Ingenioso Hidalgo Don Quijote aparece en una representación de títeres de un tal Maese Pedro, dando cuenta de los amores de Melisendra, hija de Carlomagno, en la ciudad que ahora se llama Zaragoza entonces Sansueña.

Pelegrín viaja en esa época por toda Europa, compartiendo escenario con Polichinela en Italia, Guiñol en París y con Punch y Judy en Londres, donde conocerá al mismísimo Shakespeare, que le hará un homenaje en El sueño de una noche de verano con su personaje Puck (diminutivo de Pelegrín).

La popularidad de Pelegrín llega a la corte en el siglo XIX. Carlos IV encargó un cuadro de nuestro personaje a su pintor de cámara Goya, aficionado a los juegos de feria y a los títeres.

Por entonces, Pelegrín ya era conocido en toda Europa por sus obras o por las aportaciones de sus familiares: el fabricante de colonias P. Legrain, el famoso cuentista Pelle (uno de los hermanos Grimm). Grandes músicos le dedicarán sus obras como el Peer Gynt de Grieg.

Comparte tertulias y cafés con los escritores e intelectuales de principios del siglo XX. Con Lorca viajará hasta la Argentina para divulgar el teatro de cachiporra en aquel país. Allí conoce a Javier Villafañe el célebre titiritero, fundador de La Andariega y autor de La calle de los fantasmas.

Unos años más tarde viaja a Nueva York donde conoce a Jim Henson, creador de los Teleñecos, de Epi, Blas, Coco, Peggy y la rana Gustavo a la que le unirá una gran amistad.

Pelegrín conocerá a los titiriteros del Teatro Arbolé en los años ochenta. La proximidad de puntos de vista y carácter con este grupo será el principio de una relación profesional y de amistad que llegará hasta nuestros días y de la que surgirán numerosas obras para muñecos y donde Pelegrín hará y deshará mil y un entuertos.

La popularidad de Pelegrín ha conseguido que algunos colectivos ciudadanos lo hayan propuesto incorporar a los celebres cabezudos zaragozanos junto al «Morico», «La Pilara», el Robaculeros» y otros entrañables personajes.

"La cachiporra golpea en la mente, y ésta se aclara. Desaparecen las nubes que enturbian la consciencia, despeja el flujo interseccionista de la percepción, excita las hormonas del deseo, despierta viejos lenguajes olvidados de comunicación. Puede golpear a estacazo limpio, y puede hacerlo a golpecitos cual varita mágica provista de electricidad telúrica. Los efectos serán diferentes, pero notorios, interesantes y duraderos. Cuando golpea, todo vuelve a su sitio, las distancias se reducen al mínimo, lo separado se junta, las máscaras caen, el tiempo abandona sus abstracciones de presente, pasado y futuro, y se hace carne viva, piedra quieta, rama movida por el viento. El conocimiento amanece con la luz natural del día. A cada estacazo, se ilumina una nueva bombilla"

Toni Rumbau

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