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MEJORAR LA CAPACIDAD DE IRRITARSE

Escribo irritado pero controlado: La pandemia ha destapado la necesidad urgente de un nuevo liderazgo político y social que se enfrente sin miedos al cambio radical que precisa nuestro sistema de convivencia.

Se hace urgente construir de nuevo un sistema de convivencia que descanse sobre la ética, la moral, la economía social, el empleo digno, la relación entre iguales, construir una convivencia que garantice un futuro para todos nosotros y nosotras, que preserve las libertades, la igualdad y un mañana fraterno.

Por desgracia, los líderes actuales han demostrado que son demasiado timoratos para enfrentarse a un reto tan urgente que no puede esperar a mañana ni a dentro de dos años. Esto irrita.

Muchos de nosotros y nosotras estamos asustados al ver desaparecer el mundo que nos dio sentido, donde nacimos y crecimos. Muchos de nosotros y nosotras nos sentimos inquietos y confusos, irritados, al comenzar a habitar mundos desconocidos.
Todo este fenómeno de la pandemia está condicionando los estados de ánimo globales, habrá que controlarlos.

Perdida la confianza en que los responsables políticos, de todo el espectro político actual, estén a la altura de los tiempos, a la ciudadanía no nos queda más remedio que asumir el cambio de abajo-arriba, sin ellos. Debemos recuperar una nueva alianza igualitaria, esgrimiendo el malogrado programa socialdemócrata de los años cincuenta del siglo pasado.

Tenemos que acabar con un régimen desigual cuyos efectos destructores sobre el planeta y los seres humanos no puede proseguir. Ayudemos a superar el capitalismo, las desigualdades son de origen ideológico y debemos dejar de sacralizar el derecho a la propiedad.

Frente a los voceras que pretenden volver al mundo anterior a la pandemia, sin aceptar que el mundo ha cambiado y con él, la sociedad, la economía, la tecnología, el empleo y las formas de vivir y de relacionarnos, frente a estos anteponemos el derecho a una nueva convivencia.

La Pandemia ha puesto en peligro la viabilidad de toda una generación. Es cierto que en estos días de pandemia hemos mejorado nuestra capacidad para irritarnos, quizás la hayamos moderado, pero no la hemos perdido, la hemos mejorado. Estamos en un tiempo donde la mayoría de las personas estamos buscando encontrar un sitio en el mundo, ojalá lo encontremos pronto.

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Acerca de Esteban Villarrocha

Soy fundamentalmente lector, pero me gusta definirme como agitador cultural; dirijo el Teatro Arbolé desde hace 25 años, tramito diariamente muchos unicornios y sigo pensando que un mundo mejor es posible. Mi pensamiento es fruto de las utopías igualitarias del siglo XX, pertenezco a la generación de la contra cultura y la cultura al margen del estado. Desarrollo mi actividad en el, creo, mal llamado sector económico de la cultura. Además de planificar la programación del teatro, dirijo la editorial de libros, la escuela de teatro y desarrollo la distribución de espectáculos por España. Antes fui profesor, mantengo una muy buena relación con la filosofía y conservo, como licenciado en Historia, el interés por guardar memoria.

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