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Acerca de Esteban Villarrocha

Soy fundamentalmente lector, pero me gusta definirme como agitador cultural; dirijo el Teatro Arbolé desde hace 25 años, tramito diariamente muchos unicornios y sigo pensando que un mundo mejor es posible. Mi pensamiento es fruto de las utopías igualitarias del siglo XX, pertenezco a la generación de la contra cultura y la cultura al margen del estado. Desarrollo mi actividad en el, creo, mal llamado sector económico de la cultura. Además de planificar la programación del teatro, dirijo la editorial de libros, la escuela de teatro y desarrollo la distribución de espectáculos por España. Antes fui profesor, mantengo una muy buena relación con la filosofía y conservo, como licenciado en Historia, el interés por guardar memoria.



Estos días de reposo y tranquilidad pienso y me pregunto sobre muchas cosas, una de las preguntas más delicadas y difíciles de contestar es por quién está uno influido. ¿Qué? y ¿Quién soy?
Primero pienso que uno no puede decirlo, pero inmediatamente me veo forzado a contestar, estoy influenciado por cada libro que he leído, muchos libros; pero también. en mi caso, muchos cuadros, y algunas músicas, mucho teatro y algo de cine estas cosas me han hecho tal como soy.
Como decía Pesoa tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar.
Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí.
Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro.
Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también.
Pero es ahora lo que nunca fui ni seré me duele, reitero es porque tengo un cansancio anticipado.
Siempre he pensado que el conocimiento, la crítica y la argumentación son las tres patas que debemos cultivar para mantener lo que soy, mantengo viva la capacidad de razonar y la disposición continua para aprender.
Pero como nos alerta el coreano Byung Chul Han en la sociedad actual los ciudadanos ya no son capaces de crecer en un fondo común de reunión y discusión que permita iniciar una conversación, la esfera pública parece que hoy en día se desmorona, vivimos la época digital donde parece que no es posible mantener un espacio público que incluya a los ciudadanos, de forma insolente, sin prejuicios ni complejos, asistimos a la desaparición del espacio público por eso mis preguntas no tienen demasiado espacio en esta sociedad irracional que se desborda por la sobreinformación y que ha hecho de los viajes una circulación humana considerada consumo:
El turismo, el viaje actual es fundamentalmente una zona de ocio para ir a ver lo que se ha convertido en banal, así nos avisó en los años sesenta Guy Debord, en su libro La sociedad del espectáculo, libro necesario leer hoy para comprender esta sociedad del cansancio.

LO PAGAREMOS MUY CARO

Sin que nos haya dado tiempo a meditar sobre los detonantes y consecuencias de lo que vivimos hoy, pandemia, crisis económica, guerras, observo que no tenemos ni espacio ni tiempo para comprender la complejidad de los hechos que van acaeciendo a nuestro alrededor y que acaban dirigiendo nuestras vidas sin darnos cuenta, por eso escribo esta reflexión sobre la cultura y el conocimiento. De seguir así, creo que ¿Lo pagaremos caro?, pregunto con rotundidad y convicción.

Somos seres complejos que nos reunimos para dudar y hacemos de ese encuentro una celebración, reunirse en comunidad es celebrar un acto político sin ninguna duda, porque reunirse para dialogar es crear espacio público, espacios donde La cultura y el conocimiento sean las verdades que faciliten la reunión y sean la conexión entre todos los seres humanos, por esto y por mucho más, compartir el conocimiento y la cultura es el acto más político que pueda existir. Por eso me atrevo a decir como dejó dicho el sabio Heráclito:

Si no esperas lo inesperado no lo encontrarás nunca, con el tiempo siempre encontramos lo inesperado, mejorando el conocimiento y desarrollando nuestros hábitos culturales llega siempre lo inesperado que siempre es lo más esperado, lo soñado, lo deseado, lo utópico, lo fabricado en común, lo compartido .

Frente a un presente, tras el que corremos apresurados, sin llegar a metas con sentido, cuando vemos que  el presente nos hace más vulnerables y débiles, cuando el presente que vivimos es un tiempo dominado por la incertidumbre, se atisba en el futuro, lentamente, un presente donde lamentablemente la cultura y el conocimiento que debería reconciliar los desajustes entre el ser humano y el mundo y modular el horizonte de lo futuro, no estan presentes, la sociedad del desconocimiento.

La cultura siempre nos invita a enunciar anhelos utópicos inesperados, la cultura y el conocimiento nos sirven para entender el presente y, en consecuencia, para cambiarlo y mejorar el futuro. La cultura y el conocimiento es el terreno donde nos lo jugamos todo.

Observando y hablando estos últimos días con las gentes que me rodean y cuidan en mi rehabilitación, me surgen muchas preguntas. Me preocupa que en la era de la racionalidad triunfante, de la ciencia institucionalizada, de los avances tecnológicos y los sistemas inteligentes aparece una constelación extraña: lo normal, lo valorado es despegarse del conocimiento y la cultura.

En medio de un proceso de digitalización imparable, que nos convierten en datos manejables por algoritmos dispuesto a facilitar la sobreinformación y el consumo, seguimos navegando la nave con el viento en contra y con la pérdida de confianza en todo lo que conocemos, hoy vemos como la sociedad no nos ofrece más que zozobras y futuros inciertos.

Vivimos unos momentos de tanta mediocridad que no nos queda más que pensar que todo esto que vivimos nos ha conducido a un desprestigio para con el conocimiento y la cultura que pagaremos muy caro.

Estamos fabricando, sin ser conscientes de ello, gracias a la digitalización una sociedad del desconocimiento, el saber no es algo que nos permita aprovechar el ascensor social y equilibrar la desigualdad, tenemos no somos, y debería ser al revés somos no tenemos, cada vez más nos sentimos afectados por la precariedad más vale cultivar y conocer sino queremos pagarlo caro a corto plazo.

Esteban Villarrocha Ardisa, gestor cultural

Reflexionar sobre los desafíos a los que se enfrenta el sector cultural hoy, cuando la guerra estalla en Europa, me llena de dolor y rabia. Parece una contradicción que demuestra lo débil del pensamiento frente a los tanques, pero no por eso dejaremos de pensar y nunca dejaremos de preguntarnos los porqués de las cosas. El sector de la cultura, pase lo que pase, siempre gritará no a las guerras.

...continúa leyendo "RETOS DEL SECTOR CULTURAL "

Escribo irritado pero controlado: La pandemia ha destapado la necesidad urgente de un nuevo liderazgo político y social que se enfrente sin miedos al cambio radical que precisa nuestro sistema de convivencia.

...continúa leyendo "MEJORAR LA CAPACIDAD DE IRRITARSE"

Vivimos en la sociedad del cansancio lo que algunos denominamos democracia “satisfecha”, el hombre rebelde que aprendió a decir no, del que escribía Albert Camus, ha dejado paso al inconformista perplejo pero integrado.

Afortunadamente algunos intelectuales todavía producen formas de expresión e ideas que ponen de actualidad preguntas fundamentales para la humanidad, preguntas que siguen buscando respuesta a los nuevos tiempos que vivimos; son estas formas de expresión las que generan, todavía hoy, cultura: Intelectuales y gentes dedicadas a la educación y al arte, artistas y artesanos que ejercen la actividad cultural. Estos quizás son los verdadero héroes de estos tiempos convulsos e inciertos por los que transitamos y que cada vez más pertenecen a lo marginal.

...continúa leyendo "CULTURA, ARTE Y RESPONSABILIDAD CÍVICA"

La crisis económica y social generada por la irrupción del coronavirus en nuestras vidas, está sacando a la luz las debilidades del sector cultural como sector económico, su precariedad, sus dependencias, su representatividad, en una palabra, sus flaquezas. Asimismo, muestra las diferencias entre las instituciones públicas y privadas del sector a la hora de afrontar el estado de alarma y las diferentes necesidades para poder subsistir en estos momentos de incertidumbre total.

...continúa leyendo "ESTADO DE EMERGENCIA Y CONVIVENCIA"
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