Los insensibles poderosos, T. S. Eliot los llamó hombres huecos en uno de sus poemas, miran pero no ven, son mezquinos y solo ven la realidad como representación de lo que ellos quieren, los hombres huecos crean con su poder la situación adecuada para maniobrar en beneficio de su interés personal, que sabemos nunca será el interés general; con perfecta frialdad, carentes de conciencia, crean situaciones marcadas por la crueldad. Admiten las mentiras con naturalidad.
Son la práctica continua de la banalidad del mal. Actualmente es el sentir de los hombres huecos lo que se hace norma, ellos no tienen discurso, solamente generan culpabilidad, su único discurso ha fabricado una realidad supuesta y pretendidamente ineludible. Somos los demás los que sabemos que la realidad no es solamente lo que supuestamente pasa, la realidad no son las arbitrariedades de lo que los hombres huecos llaman éxito. Los hombres huecos son fanáticos, y su fanatismo nos acerca a la maldad del destino marcado por la obsesión que los mueve: acumular, generar diferencias, defender la propiedad y la herencia como dogma. ...continúa leyendo "LOS HOMBRES HUECOS"